Novena de Aguinaldos

Esta querida devoción de Adviento, se remonta al siglo XVIII con la primera versión escrita por ​​Fray Fernando Larrea Jesus, sacerdote ecuatoriano. Más tarde se le agregarían los conocidos gozos, compuestos por la Madre María Ignacia a finales del siglo XIX. La novena es muy conocida en parte de Sudamérica, especialmente en Colombia, Ecuador y algunas partes de Venezuela. Cada día se tendrá la oportunidad de seguir esta devoción con una meditación diaria y con bellas oraciones incluidos los gozos con canto. Es nuestro deseo que esta colección aumente el espíritu de espera a ver al Niño Dios recién nacido. La Novena de Aguinaldos, estará disponible por un tiempo limitado, desde el 16 de diciembre hasta el 24 de diciembre, el día de la víspera de Navidad. Cada episodio será estrenado diariamente durante ese tiempo.

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Episodes

Día 9

Sunday Dec 24, 2023

Sunday Dec 24, 2023

Noveno Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día noveno
 
Hoy es el día para avivar la ESPERANZA y el AMOR.
 
El amor y la esperanza siempre van de la mano junto con la fe. Por eso en su himno al amor nos muestra San Pablo que el amor cree sin límites y espera sin límites”. 1Cor 13, 7.
 
Una fe viva, un amor sin límites y una esperanza firme son el incienso, el oro y la mirra que nos dan ánimo para vivir y coraje para no decaer.
 
Es gracias al amor que soñamos con altos ideales y es gracias a la esperanza que los alcanzamos.
 
El amor y la esperanza son las alas que nos elevan a la grandeza, a pesar de los obstáculos y los sinsabores.
 
Si amamos a Dios, nos amamos a nosotros mismos y amamos a los demás, podemos lograr lo que sugiere San Pedro en su primera carta: “estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza. Con dulzura, respeto y con una buena conciencia”. 3, 15 – 16.
 
Si encendemos la llama de la esperanza y el fuego del amor, su luz radiante brillará en el nuevo año después de que se apaguen las luces de la Navidad.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto.
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén
 
Gloria

Día 8

Saturday Dec 23, 2023

Saturday Dec 23, 2023

Octavo Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día octavo
 
Llegan a Belén José y María buscando hospedaje en los mesones, pero no encuentran, ya por hallarse todos ocupados, ya porque se les deshace a causa de su pobreza. Pero, nada puede turbar la paz interior de los que están fijos en Dios.
Si José experimentaba tristeza cuando era rechazado de casa en casa, porque pensaba en María y en el Niño, se sonreía también con santa tranquilidad cuando fijaba la mirada en su casta esposa. El ruido de cada puerta que se cerraba ante ellos era una dulce melodía para sus oídos.
Eso era lo que había venido a buscar. El deseo de esas humillaciones era lo que había contribuido a hacerle tomar la forma humana. Oh! Divino Niño de Belén! Estos días que tantos han pasado en fiestas y diversiones o descansando muellemente en cómodas y ricas mansiones, ha sido para vuestros padres un día de fatiga y vejaciones de toda clase. ¡Ay! el espíritu de Belén es el de un mundo que ha olvidado a Dios.
¡Cuántas veces no ha sido también el nuestro! Se pone el sol el 24 de diciembre detrás de los tejados de Belén y sus últimos rayos doran la cima de las rocas escarpadas que lo rodean. Hombres groseros, codean rudamente al Señor en las calles de aquella aldea oriental y cierran sus puertas al ver a su Madre.
La bóveda de los cielos aparece purpurina por encima de aquellas colinas frecuentadas por los pastores. Las estrellas van apareciendo unas tras otras. Algunas horas más y aparecerá el Verbo Eterno.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén.
 
Gloria

Día 7

Friday Dec 22, 2023

Friday Dec 22, 2023

Séptimo Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día séptimo
 
Representémonos el viaje de María y José hacia Belén, llevando consigo aún no nacido, al creador del universo, hecho hombre. 
Contemplemos la humildad y la obediencia de ese Divino Niño, que aunque de raza judía y habiendo amado durante siglos a su pueblo con una predilección inexplicable obedece así a un príncipe extranjero que forma el censo de población de su provincia, como si hubiese para él en esa circunstancia algo que le halagase, y quisiera apresurarse a aprovechar la ocasión de hacerse empadronar oficial y auténticamente como súbdito en el momento en que venía al mundo.
El anhelo de José, la expectativa de María son cosas que no puede expresar el lenguaje humano. El Padre Eterno se halla, si nos es lícito emplear esta expresión, adorablemente impaciente por dar a su hijo único al mundo y verle ocupar su puesto entre las criaturas visibles.
El Espíritu Santo arde en deseos de presentar a la luz del día esa santa humanidad, que El mismo ha formado con divino esmero.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén.
 
Gloria

Día 6

Thursday Dec 21, 2023

Thursday Dec 21, 2023

Sexto Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día sexto
 
Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de José y María, y allí era de creerse que había de nacer, según todas las probabilidades. Mas Dios lo tenía dispuesto de otra manera y los profetas habían anunciado que el mesías nacería en Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliese esa predicción, Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación con este objeto, a saber la orden dada por el emperador Augusto, que todos los súbditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios. María y José, como descendientes que eran de David, no estaban dispensados de ir a Belén. Ni la situación de la Virgen Santísima ni la necesidad en que estaba José del trabajo diario que les aseguraba la subsistencia, pudo eximirles de este largo y penoso viaje, en la estación más rigurosa e incómoda del año.
 
No ignora Jesús en qué lugar debe nacer e inspira a sus padres que se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran inconscientemente a la ejecución de los designios. Almas interiores, observad este manejo del Divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual; aprended que quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, ni ha de querer a cada instante sino lo que Dios quiera para él; siguiéndole ciegamente aun en las cosas exteriores, tales como el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis de observar esta dependencia y fidelidad inviolable en toda la vida de Jesucristo, y este es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente a su propia voluntad.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén
 
Gloria

Día 5

Wednesday Dec 20, 2023

Wednesday Dec 20, 2023

Quinto Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día quinto
 
Ya hemos visto la vida que llevaba el Niño Jesús en el seno de su purísima Madre; veamos hoy toda la vida que llevaba también María durante el mismo espacio de tiempo. Necesidad hoy de que no tengamos en ella si queremos comprender, en cuanto es posible a nuestra limitada capacidad, los sublimes misterios de la encarnación y e l modo como hemos de corresponder a ellos.
 
María no cesaba de aspirar por el momento en que gozaría de esa visión beatifica terrestre; la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver aquella faz humana que debía iluminar el cielo durante toda la eternidad, Iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos rayos deberían esparcir para siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba a ver aquel rostro todos los días, a todas horas, cada instante, durante muchos años. Iba a verle en la ignorancia aparente de la infancia, en los encantos particulares de la juventud y en la serenidad reflexiva de la edad madura... Haría todo lo que quisiese de aquella faz divina; podría estrecharla contra la suya con toda la libertad del amor materno; cubrir de besos los labios que deberían pronunciar la sentencia a todos los hombres; contemplarla a su gusto durante su sueño o despierta, hasta que la hubiese aprendido de memoria...¡cuán ardientemente deseaba ese día!.
 
Tal era la expectativa de María...era inaudita en sí misma, mas no por eso dejaba de ser el tipo magnífico de toda la vida cristiana. No nos contentemos con admirar a Jesús residiendo en María, sino por esencia, potencia y presencia.
 
Sí, Jesús nace continuamente en nosotros y de nosotros, por las buenas obras que nos hace capaces de cumplir y por nuestra cooperación a la gracia; de manera que el alma del que se halla en gracia es un seno perpetuo de María, un Belén interior sin fin. Después de la comunión Jesús habita en nosotros, durante algunos instantes, real y sustancialmente como Dios y como hombre, porque el mismo Niño que estaba en María está también en el Santísimo Sacramento. ¿Qué es todo esto sino una participación de la vida de María durante esos maravillosos meses, y una expectativa llena de delicias como la suya.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle 
y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén
 
Gloria

Día 4

Tuesday Dec 19, 2023

Tuesday Dec 19, 2023

Cuarto Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día cuarto
 
Desde el seno de su madre comenzó el Niño Jesús a poner en práctica su entera sumisión a Dios, que continuó sin la menor interrupción durante toda su vida. Adoraba a su Eterno Padre, le amaba, se sometía a su voluntad, aceptaba con resignación el estado en que se hallaba conociendo toda su debilidad, toda su humillación, todas sus incomodidades. ¿Quién de nosotros quisiera retroceder a un estado semejante con el pleno goce de la razón y de la reflexión?, ¿quién pudiera sostener a sabiendas un martirio tan prolongado, tan penoso de todas maneras?. Por ahí entró el Divino Niño en su dolorosa y humilde carrera; así empezó a anonadarse delante de su Padre, a enseñarnos lo que Dios merece por parte de su criatura, a expiar nuestro orgullo, origen de todos nuestros pecados, y hacemos sentir toda la criminalidad y desórdenes del orgullo.
 
Deseamos hacer una verdadera oración; empecemos por formarnos de ella una exacta idea contemplando al Niño en el seno de su madre, El Divino Niño ora y ora del modo más excelente. No habla, no medita ni se deshace en tiernos afectos. Su mismo estado, aceptado con la intención de honrar a Dios, es su oración y ese estado expresa altamente todo lo que Dios merece y de qué modo quiere ser adorado por nosotros.
 
Unámonos a las oraciones del Niño Dios en el seno de María; unámonos al profundo abatimiento y sea este el primer afecto de nuestro sacrificio a Dios. Démonos a Dios, no para ser algo como lo pretende continuamente nuestra vanidad, sino para ser nada, para quedar eternamente consumidos y anonadados, para renunciar a la estimulación de nosotros mismos, a todo cuidado de nuestra grandeza aunque sea espiritual, a todo movimiento de vanagloria. Desaparezcamos a nuestros propios ojos y que Dios sólo sea todo para nosotros.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle 
y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén
 
Gloria

Día 3

Monday Dec 18, 2023

Monday Dec 18, 2023

Tercer Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día tercero
 
Así había comenzado su vida encarnada el Niño Jesús. Consideremos el alma gloriosa y el santo cuerpo que había tomado, adorándolos profundamente. Admirado en el primer lugar en el alma de ese Divino Niño, considerarnos en ella la plenitud de su gracia santificadora; la de su ciencia beatífica, por lo cual desde el primer momento de su vida vio la divina esencia más claramente que todo los ángeles y leyó lo pasado y lo por venir con todos sus arcanos conocimientos. No supo por adquisición nada que no supiese por infusión desde el primer momento de su ser; pero Él adoptó todas las enfermedades de nuestra naturaleza a que dignamente podía someterse, aun cuando no fuese necesario para la grande obra que debía cumplir. Pidámosle que sus divinas facultades suplan la debilidad de las nuestras y les den nueva energía; que su memoria nos enseñe a recordar sus beneficios, su entendimiento a pensar en Él, su voluntad a no hacer sino lo que Él quiere y en servicio suyo.
 
Del alma del Niño Jesús pasemos ahora a su cuerpo, que era un mundo de maravillas, una obra maestra de la mano de Dios. No era, como el nuestro, una traba para el alma; era, por el contrario, un nuevo elemento de santidad. Quiso que fuese pequeño y débil como el de los niños, y sujeto a todas las incomodidades de la infancia, para asemejarse más a nosotros y participar de nuestras humillaciones. El Espíritu Santo formó ese cuerpecillo divino con tal delicadeza y tal capacidad de sentir, que pudiese sufrir el exceso para cumplir la grande obre de nuestra redención. La belleza de ese cuerpo divino fue superior a cuanto divino fue superior a cuanto se ha imaginado jamás; la divina sangre que por sus venas empezó a circular desde el momento de la encarnación es la que lava todas las manchas del mundo culpable. Pidámosle que lave las nuestra en el sacramento de la penitencia, para que el día de su Navidad nos encuentre purificados, perdonados y dispuestos a recibirle con amor y provecho espiritual.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle 
y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto. 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén.
 
Gloria

Día 2

Sunday Dec 17, 2023

Sunday Dec 17, 2023

Segundo Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Consideración para el día segundo
 
En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre en lo más alto de los cielos; allí era la causa, a la par que el modelo de toda la creación. En esas profundidades de una incalculable eternidad permanecía el Niño de Belén antes de que se dignara bajar a la Tierra y tomara visiblemente posesión de la gruta de Belén. Allí es donde debemos buscar sus principios que jamás han comenzando; de allí debemos datar la genealogía de lo eterno, que no tiene antepasados y contemplar la vida de complacencia infinita que allí llevaba.
 
El verbo eterno se halla a punto de tomar su naturaleza creada en la santa casa de Nazaret, en donde moraban María y José. Cuando la sombra del decreto divino vino a deslizarse sobre ella, María estaba sola y engolfada en la oración. Pasaba las silenciosas horas de la noche en la unión más estrecha con Dios; y mientras oraba, el Verbo tomó posesión de su morada creada. Sin embargo, no llegó inopinadamente: antes de presentarse envió a un mensajero, que fue Arcángel San Gabriel para pedir a María de parte de Dios su consentimiento para la encarnación. El creador no quiso efectuar ese gran misterio sin la aquiescencia de su criatura.
 
Aquel momento fue muy solemne: era potestativo en María rehusar... Con qué adorables delicias, con qué inefable complacencia aguardaría la Santísima Trinidad a que María abriese los labios y pronunciase el "sí" que debió ser suave melodía para sus oídos, y con el cual se conformaba su profunda humildad a la omnipotente voluntad divina. La Virgen Inmaculada ha dado su asentimiento. El arcángel ha desaparecido. Dios se ha revestido de una naturaleza creada; la voluntad eterna está cumplida y la creación completa. En las regiones del mundo angélico estalla el júbilo inmenso, pero la Virgen María ni le oía ni le hubiese prestado atención a él. Tenía inclinada la cabeza y su alma estaba sumida en el silencio que se asemejaba al de Dios. El Verbo se había hecho carne, y aunque todavía invisible para el mundo, habitaba ya entre los hombres que su inmenso amor había venido a rescatar. No era ya sólo el Verbo eterno; era el Niño Jesús revestido de la apariencia humana, y justificando ya el elogio que de Él han hecho todas las generaciones en llamarle el más hermoso de los hijos de los hombres.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Ave María
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle 
y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Padre Nuestro
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto. 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
Amén.
 
Gloria.

Día 1

Saturday Dec 16, 2023

Saturday Dec 16, 2023

Primer Día de la Novena de Aguinaldos
 
Oración a Dios Padre
 
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, 
que les díste en tu hijo la prenda de tu amor, 
para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen 
naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; 
yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. 
En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado,
suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació 
y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, 
que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, 
para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. 
Amén.
 
Consideración para el día primero
 
En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre en lo más alto de los cielos; allí era la causa, a la par que el modelo de toda la creación. En esas profundidades de una incalculable eternidad permanecía el Niño de Belén antes de que se dignara bajar a la Tierra y tomara visiblemente posesión de la gruta de Belén. Allí es donde debemos buscar sus principios que jamás han comenzando; de allí debemos datar la genealogía de lo eterno, que no tiene antepasados y contemplar la vida de complacencia infinita que allí llevaba.
 
La vida del Verbo eterno en el seno de su Padre era una vida maravillosa y sin embargo, ¡misterio sublime!, busca otra morada, una mansión creada. No era porque en su mansión eterna faltase algo a su infinita felicidad, sino porque su misericordia infinita anhelaba la redención y la salvación del género humano, que sin Él no podría verificarse. El pecado de Adán había ofendido a Dios y esa ofensa infinita no podía ser condonada sino por los méritos del mismo Dios. La raza de Adán había desobedecido y merecido un castigo eterno; era pues necesario para salvarla y satisfacer su culpa, que Dios, sin dejar el cielo, tomase la forma del hombre sobre la Tierra y con la obediencia a los designios de su Padre expiase aquella desobediencia, ingratitud y rebeldía. Era necesario, en las miras de su amor, que tomase la forma, las debilidades e ignorancias sistemáticas del hombre; que creciese para darle crecimiento espiritual; que sufriese, para enseñarle a morir a sus pasiones y a su orgullo. Y por eso el Verbo eterno, ardiendo en deseos de salvar al hombre, resolvió hacerse hombre también y así redimir al culpable.
 
Oración a la Santísima Virgen María
 
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; 
haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, 
de ternura, de verdadera vida familiar. 
Que estas fiestas de navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, 
nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas 
y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. 
Amén. 
 
Oración a San José
 
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! 
Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan soberanos misterios 
y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. 
Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abrases en fervorosos deseos de verle 
y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. 
Amén.
 
Gozos
 
Dulce Jesús mío, mi niño adorado, 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh sapiencia suma del Dios soberano, 
que al nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Niño, 
ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh, Adonái potente que, a Moisés hablando, 
de Israel al pueblo diste los mandatos! 
¡Ah! Ven prontamente para rescatarnos 
y que un niño débil muestre fuerte brazo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh raíz sagrada de José, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, Oh, Niño con tu blanda mano, ¡de la cárcel triste que labró el pecado!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, 
que entre las tinieblas tu esplendor veamos! 
¡Niño tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, 
en forma de Niño da al mísero amparo! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño! 
¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor rocío, como riego santo! 
¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado!
¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ven que ya María previene sus brazos do su niño vean, en tiempo cercano! 
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡¡Del débil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! 
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano! 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
¡Ve ante mis ojos de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos. 
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, 
y aún más que mis frases, te dice mi llanto. 
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas! 
¡Ven no tardes tanto!
 
Canto y guitarra: Hernán Villacís
Coros del niño Miguelito Villacís
 
Oración al Niño Jesús
 
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, 
que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, 
y en persona suya a todos tus devotos, 
estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: 
"Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, 
venimos a presentarte toda nuestra miseria. 
Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, 
la gracia de la cual necesitamos tanto. 
Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza
y de que en virtud de tu divina promesa,
acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica.
 
Amén.
 
Gloria

Introducción

Wednesday Dec 13, 2023

Wednesday Dec 13, 2023

Novena de Aguinaldos al niño Dios.
Esta hermosa devoción nos acompañará desde el 16 hasta el 24 de diciembre.
Durante este tiempo tendremos la oportunidad de seguir y participar de esta novena con una meditación diaria y bellas oraciones, incluidos los gozos con canto. 
Es nuestro deseo que esta colección aumente el espíritu de espera para ver al Niño Dios recién nacido.

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Version: 20241125